Escultura “La Patata” Federico Assler

Escultura “La Patata” Federico Assler

Desde el 4 de mayo en el acceso principal de la Aldea del Encuentro podremos apreciar la Escultura “La Patata” de Federico Assler.

La Patata fue pensada para ser instalada en la ciudad, en el espacio público. Un acontecimiento artístico, algo que jamás había ocurrido, ir caminando y encontrarse con un elemento desconocido.

Luego de recorrer varios lugares de la ciudad, Federico finalmente elige el frontis del Museo de Bellas Artes para su primera instalación, la cual fue sin autorización, en un acto creativo, evitando los trámites burocráticos de conseguir un permiso para ello. Años atrás, Federico también había instalado sin permiso dos esculturas en la ciudad de Madrid, España, en dos pedestales vacíos frente al Museo Del Prado, donde permanecieron allí tres meses.

Habiendo permanecido un año sin ningún tipo de intervención, La Patata fue rayada y se optó por retirarla y restaurarla. Durante el mismo periodo, también sufre daños por rayados la obra de Rebeca Matte, obra emblemática permanente frente al Museo de Bellas Artes.

Después de ello se procede a su segunda instalación programada de La Patata para el día 4 de mayo del 2019 en el espacio público “La Aldea del encuentro”, de La Reina. La decisión de instalar la obra en ese lugar responde a hacer un homenaje al ex alcalde Fernando Castillo Velasco, creador de éste espacio, donde la personas tuviesen la oportunidad de expresarse y compartir actividades culturales.

Federico fue el primer artista en preocuparse de incorporar la escultura en el espacio público, misma razón por la cual propone la creación del Parque De Las Esculturas, Providencia. Lugar de exposición permanente de la obra de artistas Chilenos.  

Éstas palabras tiene relación con el interés de Federico de instalar esculturas en espacios públicos y que la gente las encuentre.

“Que la escultura emerja naturalmente, haciendo con ello más humano el espacio en que vivimos. Que el transeúnte se la encuentre en su paso hace que su presencia sea más natural y más cercana. La escultura en sí debe tener la fuerza suficiente para destacarse sin necesidad de pedestal. Puede emerger del mismo suelo que le da la posibilidad de recorrerla, de sumergirse en ella, porque sus dimensiones la hacen un elemento vital conformado por el hombre y para vivir con ella. Es importante que su presencia nos aborde, nos haga detenernos, nos de luces a través de su contemplación y nos estimule creativamente incorporándose al espacio público en la ciudad o el paisaje.” Federico Assler.

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